Muy de moda esta el tema de la educación en nuestro país. Algunos hablan desde experiencias personales, otros defendiendo a sus respectivas tendencias políticas, y otros desde el más puro anarquismo “conversan” destrozando cosas y tirando bombas molotov. Todo muy justificado desde su punto de vista, obviamente. Unos prometen educación gratis para todos, otros para algunos. Unos hablan de una nueva ley, otros de reformas constitucionales… Finalmente, como ha quedado en evidencia, no pasa nada.

Y creo, desde mi nuevamente asumida posición de apartidista enajenado de la línea política (No me considero ni de derecha ni de izquierda, y eso del “centro” lo encuentro “nunca quedas mal con nadie”), el problema no está en el acceso a la educación. No me entiendan mal, no quiero decir que el sistema no necesite mejoras, y muchas! Pero el principal problema del país a mi parecer no es que poca gente pueda ir a la universidad. Es que, como sociedad, somos discriminadores profesionales.

Esto suena como decir que nuestra profesión es discriminar, pero no. Es otro el sentido. Miramos en menos al que no tiene cartón universitario, y encontramos que es segundón el que tiene un titulo técnico porque, “claramente”, no le alcanzó para la universidad. ¡Qué decir del que no estudió en instituto ni universidad! Ese si que es un perdedor.

Dicho esto, la solución es meter más gente a la universidad para perpetuar el estereotipo? Es como querer resolver los problemas en el Congreso metiendo más diputados y senadores a él! (A nadie se le ocurriría algo así, cierto?). El problema pasa a ser un problema social, no de educación. Pasa en remunerar y respetar a alguien por su desempeño y esfuerzo, no por el cartón que tenga. Ejemplos sobran de profesionales universitarios, con postgrados y doctorados que son pelmazos como persona, como empleado y como compañero de equipo.

¿Se imaginan como cambiaría todo? Si tienes una necesidad inmediata (Como si tienes familia, o debes aportar a tu familia) puedes salir del colegio y entrar a trabajar, ganando un sueldo decente y tener los beneficios correspondientes. Si tu sueño siempre fue construir edificios, puedes ir a la universidad que quieras (privada o pública) y estudiar tu pasión. Si sólo necesitas una base, puedes estudiar una carrera técnica que dura mucho menos y comenzar a producir. Todos siendo respetados en la sociedad, y remunerados de acuerdo a su cargo y desempeño.

Nada de las parafernalias de nuevas reformas constitucionales ni los populismos de educación gratis para todos (Nada es gratis en la vida estimad@s, si no lo paga usted lo pagará otro). Respetemos a todos como miembros productivos de una sociedad que se supera en la medida de lo que puede. Que da oportunidades de trabajo digno, buen sueldo y posibilidades que crecer de acuerdo a las capacidades.

Se les ocurre algo más lógico que respetar a alguien por su esfuerzo y capacidad? No suenta tan tonto, cierto? Así la gente que tiene 0 compromiso social y educativo, pero que se soba las patitas pensando en que “educación para todos” significa llenarse los bolsillos a nivel mark zuckerberg, se quedan con cuello. La gente que tiene compromiso y busca educar se quedará, porque será la elegida por quienes “elijan” estudiar, y no que entren obligados porque el sistema lo exije.

Un paso más hacia una sociedad desarrollada e inclusiva no es mandar a todos a una universidad mala pero gratis. Es respetar a todos por sus capacidades y esfuerzo, recompensarlos por ello en justa medida, y asegurar que quienes QUIERAN y TENGAN LAS CAPACIDADES estudien.

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