Mientras estuve de viaje, una de las cosas que más me inquietó fue de repente darme cuenta de que todos los extranjeros que en Indinápolis conocí, de diversos países, ostentaban sus culturas, orgullosos y mostraban la riqueza de las mismas. Incluso habían reuniones donde estos extranjeros se reunían a compartir las diferencias de sus costumbres, comidas, y bailes incluso, haciendo gala de lo que los distinguía del resto.
Y en esos momentos pensaba en el país que amo, y en la chilenidad… Y pronto me llegó la idea de ¿Qué es la chilenidad? ¿Cuál es nuestra cultura? ¿Qué nos distingue del resto?Durante muchos días, meses incluso, quedé pensativo con la idea de que no teníamos indentidad cultural… Estando en Estados Unidos me era demasiado familiar todo, veíamos la misma televisión, la misma música, vestíamos igual… Entonces ¿Dónde estaba la chilenidad?

Para quienes han leído este blog desde el comienzo, podrán recordar que en un post yo mismo dije reconocer que no tenemos indentidad cultural, y mucha gente estuvo de acuerdo conmigo.

Pero despuésde mucho pensarlo, y de compartir experiencias con otras personas, me di cuenta de que si hay algo que nos identifica, que nos separa del resto, que nos hace únicos… La Chilenidad si existe.

No es un rasgo particular, no es que nos vistamos de cierta forma, o escuchemos cierta música… Es una actitud frente a la vida, para con nuestras familias y amigos, esa calidez que no se encuentra en todas partes. El apego y cariño a la familia es un ejemplo de eso, también la fuerza de la amistad y la sociabilidad que tenemos.

De más estar hablar de nuestra notable cultura culinaria, cuyo ingrediente principal no es el pino de las empanadas ni la uva de la chicha, sino centarse con un grupo de buenos amigos a cocinar y disfrutar, comaprtir entre todos, de esa forma tan única.

Los asados con al familia y amigos, donde mis amigos comparten con mis viejos, mis hermanos y sus amigos también, parados alrededor de la parrilla porque se pone medio helado… Esas salidas “bajo presupuesto” en el colegio donde nos ibamos a tomar una “promo” entre 10 a la playa…

Y un rasgo que he notado mucho que destacan los extranjeros, y sobre todo las extranjeras, es el gran respeto que tienen los chilenos por sus mujeres. (Evitemos acá todos los comentarios machistas y feministas, y veamos esto como un punto positivo). El hombre acá respeta a su mujer, la trata bien, la cuida, no la ve como una competidora en el trabajo, o un negocio para que sea más fácil sustentar una casa. Desde pequeños se nos inculca el respeto a las muejeres, y así se nota.

El amor y el culto por las familias grandes, y por tener familias apatotadas. En mis 3 meses en USA no vi nada parecido a una junta de los Mena o una Aguayada, donde se juntan familias y primos que ni se conocen, viajando a veces desde otros países para llegar al asadito…

En que a pesar de que no tengamos la “cultura refinada y sofisticada” de los “países desarrollados”, estamos orgullosos de lo nuestro, de lo que somos. No estaremos en contacto con nuestras raíces indígenes, ni sabremos bailar cueca, pero somos chilenos, nos sentimos así y amamos lo que somos.

Es por eso que miro atrás mi experiencia afuera y si bien me encantó el país y los lugares que visité, no dejaría de llamarme chileno por abrazar esas tierras lejanas. Lo mío está acá, y me encanta!

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