LettingGo

No hay nada más difícil en la vida que dejar atrás cosas y seguir adelante. Es una acción que pareciera que va contra nuestra naturaleza de formar vínculos emocionales y afectivos con cosas, ideas, proyectos, personas. Letting go, dejar ir, no mirar atrás y seguir caminando… Cuesta.

¿Cómo se hace? ¿Cómo se vive? ¿Cómo se sabe cuando ha llegado el momento donde, contra nuestros instintos más primarios, debemos bajar los brazos y decir “Hasta acá llego”?

Hay muchas teorías y procedimientos que se recomiendan, los pasos del duelo, dejar de extrañar y seguir adelante, pero sabemos que todos somos distintos y vivimos nuestras sensaciones y sentimientos de maneras muy distintas. Mientras unos viven la ruptura de una relación lanzándose a fiestas y perdición, otros lo hacen ensimismándose y alejándose de todos. Mientras unas viven el fracaso de un proyecto sufriendo en silencio y prometiéndose no hacerlo nunca más, otras se levantan y arman inmediatamente el nuevo proyecto. Fatalidad y barreras frente a resilencia.

Lo primero y más importante, es detectar el punto de inflexión donde te dices a ti mismo “ya no más”. La situación se hace insostenible y es necesario seguir adelante, quemando el puente si es necesario, para evitar volver atrás. Y cuesta mucho tener la cabeza fría y tomar esa decisión que para muchos es imposible, y deben recurrir a ayuda externa (Ya sean los amigos, la familia o un especialista). Independiente de el camino que uno tome para llegar a esta conclusión, es difícil y duro hacerlo, pues siempre es más cómodo y fácil quedarse en el lugar donde se está que caminar hacia lo desconocido.

¿Cuándo es suficiente? En una relación, puede ser muy difícil saber cuando. ¿No es lo mismo que era antes? ¿No recibes lo mismo que das? Cada pareja tiene una dinámica distinta, y detectar este momento es complejo. Nadie más que uno de los dos de la relación sabe cuando es momento de tirar la toalla.

En los negocios es parecido, hay muchas variantes y barreras que cada día te hacen pensar “Debería llegar hasta acá”, te hacen pensar que no puedes seguir y que debes correr hacia la seguridad y el conformismo. ¿Cómo saber si ese empuje que tienes, más que empuje, es tozudez y orgullo, que te impiden ver que el proyecto fracasó?

Tanto para las parejas como los negocios, nadie más que tu puede saber cuál es el punto de inflexión. Cuando te haces esa pregunta, y comienza a rondar en tu cabeza la idea… Letting go… Es el momento de tomarse un tiempo, hacer una pausa y meditar. ¡Vivir con la incertidumbre y el miedo es terrible!

Si después de ese proceso, decides seguir adelante, ¡Dale con todo! Sin miedos y sin mirar atrás, sigue peleando por lo que no quieres dejar atrás. Pero si decides que llegó el momento,  se fuerte y no mires atrás. Sigue caminando, buscando nuevas oportunidades y nuevos destinos, y olvida para siempre el pasado. Quema los puentes y evita por todos los medios volver atrás.

Hoy vivo ese proceso. Después de lo ocurrido (O no ocurrido) ayer, decidí quemar un puente y seguir adelante, mirando hacia el horizonte y no sobre mi espalda. El momento en que haces eso es fuerte, difícil y complejo, pero después de algunos pasos, respiras profundo y todo está tranquilo. Hay que recordar lo más importante de este proceso… Todo estará bien.

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